Apenas llevas tres días en este mundo y ya estás viajando. Sé que se supone que estás hecho para eso (por algo eres portátil), pero mucho me temo que, si de mi depende, no vas a moverte mucho más, así que atesora el recuerdo de estos dos viajes: desde la tienda hasta casa de mi hermano y desde casa de mi hermano hasta Frankfurt.
Al lado de estos ventanales inmensos del aeropuerto solo está la luz deslumbrante del sol: atesora eso también, porque allá donde vamos la veremos mucho menos. Aunque, a cambio, en lugar del horizonte árido y seco tendremos verde, mucho verde.
Ay, ordenadorcio. Por un lado me da pereza regresar a Alemania, por la gente que me falta allí y porque el trabajo está un poco coñazo; pero por otro tengo ganas de volver a casa (ya verás qué bonita es nuestra casa, que te tengo buscada hasta una novia impresora), rodearme de la gente bonita que está por allí (ya verás qué bonitos son los cylons que vienen a casa de vez en cuando :D) y seguir recordando lo bien que lo he pasado estos días, que se hace mucho mejor desde lejos.
Porque estos días han molado un montón, ordenadorcín nuevo. Desde las salidas a desayunar con mi hermano hasta la sesión de cine con mis sobrinas (gran momento: mi hermana le pregunta a la pequeña, “Almudena, ¿quieres ver La sirenita?” y, por respuesta, el pequeño Godzilla arrambla con todo a su paso hasta llegar a la cesta de los mandos a distancia, rebusca, le entrega el correcto a su madre y, acto seguido, trepa como puede con esas piernecillas regordetas hasta el sofá y se queda sentada expectante, mirando a la tele xD), pasando por las quedadas con Robles, con el Rufián número dos, con Aldery y Naeros (*llora*), con AlVértigo y el niño de los dinosaurios…
…y, sin olvidar (JAMÁS), el impresionante concierto de Metallica del sábado por la noche. No soy capaz de dar con las palabras correctas para hablar de ello, pero fue diferente a las otras dos veces que les he visto. No sé si fue por tocar el Black Album entero o por qué, pero aquello fue una explosión de energía que sacudió tanto al público como a los músicos. Me quedo, aparte de con los temazos magníficos (creo que Of Wolf and Man fue de las canciones que más disfruté, pero todas las demás son competidoras cercanas… como My Friend of Misery con esa BARBARIDAD DE TRUJILLO, madre mía), con esos 15 minutos post-concierto en que Hetfield seguía en el escenario mirando a la inmensidad del público mientras recuperaba el aliento, con mirada de asombro y sonrisa de agotamiento. Y también me quedo con el hecho de que la música es más poderosa que toda la podredumbre de mi cerebro, por cierto: es Hetfield y no James el de mis fantasías enfermizas; Hetfield el pedazo de cacho de músico. Cuando vaya pasando el tiempo y el recuerdo no esté tan reciente ya volverán las hormonas xD
En fin, que han sido unos días bastante impagables :) Pero ahora toca volver a volar (aunque para ti será la primera vez, portatilillo) y regresar a una rutina que no sé cuándo se romperá otra vez. Esto de ir por la vida sin Próximo Viaje Planeado debería estar prohibido…
Bueno, querido, voy a apagarte y guardarte ya. Creo que vamos a ir de excursión a las pantallas y después a comer algo, que se nos termina la espera pronto. Cuando vuelvas a despertar ya estaremos en casa :D
Dulces sueños y bienvenido :)
MusicBox: Through the Never (Metallica)





